El hecho de que toda una ciudad esté catalogada como monumento nacional es una garantía de lo mucho que tiene para compartir, además de su tiempo en la historia. Para lograr entender un poco el magnetismo que caracteriza a la ciudad de San Miguel de Allende, fundada hace más de cuatrocientos cincuenta años, se requiere aprender un poco de su historia. Cuando Hernán Cortez conquistó el imperio azteca, Tecnochtitlán (1521), los españoles, deseando consolidar más la conquista y adquirir más riqueza, decidieron avanzar hacia el interior del continente. Al viajar al norte, descubrieron grandes depósitos de plata, especialmente en Guanajuato y Zacatecas. Los frailes misioneros contribuyeron a la tarea de la conquista con proselitismo y conversión de los indígenas. La parte sur del Bajío la habitaban los Chichimecas, tribu que atacaba los trenes de mulas que viajaban con los cargamentos de oro y plata hacia la ciudad de México; el virrey ordenó la fundación de una ciudad española en el área. En 1542, un fraile franciscano, Fray Juan de San Miguel, llegó al área chichimeca y fundó una misión. Muy pronto, San Miguel de los Chichimecas se convirtió en San Miguel el Grande. La idea de este rimbombante nombre tenía como objetivo diferenciarlo de otras poblaciones menores que también llevaban el nombre de San Miguel, lo cual demuestra la importancia de esta ciudad desde el punto de vista industrial y comercial durante el periodo colonial. Durante el siglo XVIII San Miguel se convirtió en un centro comercial de importancia con curtidurías, talleres, haciendas, plantaciones, ganado y otras industrias. Sus sarapes, cobijas, artículos de lana, rebozos, tapetes, guarniciones, machetes, cuchillos, espuelas y estribos se hicieron populares dentro y fuera de México. Al mismo tiempo y en este mismo lugar se iniciaron las conspiraciones que condujeron a la independencia de México. Una de las conspiraciones la encabezaron Ignacio Allende y Miguel Hidalgo, cura de la iglesia del cercano pueblo de Dolores Hidalgo. Ambos nacidos en la Nueva España de padres españoles, conocidos como criollos. Los criollos no tenían las mismas oportunidades que los españoles puros y los trataban como ciudadanos de segunda clase. Razón por la cual decidieron luchar contra la corona española. El 15 de septiembre de 1810 se descubrió la conspiración, por lo que decidieron dar rienda a su campaña esa misma noche, comenzando con el famoso Grito de Independencia en Dolores. La mañana del 16 de septiembre, el padre Hidalgo dio un mensaje a la población con el que se inició la lucha de independencia. La independencia no se logró sino hasta once años después, en 1821. Durante esos años, el entonces pueblo de San Miguel sufrió mucho: la mayoría de los líderes terminaron ejecutados y toda la industria destrozada. En 1826, la población recibió el nombramiento oficial de ciudad por el gobierno estatal y se le cambió el nombre a San Miguel de Allende en honor del héroe nacido aquí.
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